
I. La Lídia
Composición centrífuga en tonos rosa, magenta y dorado. La obra se organiza como una explosión taurina abstracta y floral donde los pétalos cromáticos irradian desde un centro luminoso. Una de las primeras piezas de...
MÓNICA CASTAÑOPintura Abstracta
M. Castaño (Bilbao, 1976) es una pintora abstracta autodidacta que vive y trabaja en Madrid.
Tras una trayectoria profesional consolidada en el ámbito del derecho y la asesoría fiscal, Castaño comienza a pintar en 2025, sin haber recibido formación artística previa. Desde entonces ha desarrollado un cuerpo de obra que constituye su primera exposición individual: Veinticuatro.
Su práctica se desarrolla en acrílico sobre lienzo, en formatos medios y grandes —hasta 160 × 100 cm—, utilizando palette knives, espátulas, herramientas no convencionales y aplicación directa con los dedos.
Trabaja sin bocetos previos y sin referencias figurativas, dejando que las obras se construyan por capas sucesivas en un proceso intuitivo donde la dirección final solo se revela durante la ejecución.
Su obra se inscribe en una tradición contemporánea de pintura abstracta gestual con afinidades visuales hacia Gerhard Richter, por la profundidad de capa y el raspado vertical-horizontal, y hacia Anselm Kiefer, por la mineralidad y la textura material. Firma su obra como M. Castaño.
Empecé a pintar en 2025, casi por accidente.
Durante décadas mi vida tuvo otra forma: el derecho, los números, la precisión de los plazos. Una vida medida, controlada, profundamente racional. Hasta que un día, sin saber por qué, compré un lienzo, un puñado de pinturas, y me senté a pintar.
Lo que salió me sorprendió antes de gustarme. Capas, texturas, colores que se acumulaban sin permiso. Cada obra fue una conversación que yo no había planeado tener.
Pinto sin saber. Pinto escuchando música —ópera italiana, reguetón, Mozart, lo que pida ese día—. Pinto con cuchillos, espátulas y dedos.
Pinto encima de lo que ya hay, hasta que la obra dice basta. No hago bocetos. No pienso en lo que va a salir.

“La obra se hace sola,
yo soy la mano.”
Veinticuatro reúne lo que ha sucedido hasta hoy. No es una declaración estética, es un registro: lo que la pintura ha dejado aflorar.
De cómo una vida construida para entender el mundo de una manera puede, a cualquier edad, descubrir otra forma de habitarlo.
Lo único que he aprendido es esto: la pintura sabe cosas que yo todavía no sé. Y mi trabajo es escucharla.
La colección no es una serie homogénea: es el registro de una evolución pictórica organizada en tres fases técnica y conceptualmente identificables.
Febrero – abril 2025
Las primeras obras nacen como descargas: gestos centrífugos que parten del centro y se expanden hacia los bordes en composiciones radiales. Predominan los tonos cálidos —naranjas, ocres, rojos, dorados—. La paleta es vibrante, casi frutal en algunas piezas, mineral en otras. La técnica es gestual, con uso intenso de palette knives, dripping ocasional y empleo de acrílicos metalizados dorados en piezas singulares. Estas obras son el primer impulso: lo que salió cuando la artista abrió la compuerta.
Abarca 13 obras.
Exposición individual
Veinticuatro presenta el cuerpo de obra producido por M. Castaño desde 2025: veinticuatro piezas en acrílico sobre lienzo que constituyen su primera exposición individual. La muestra traza la definición progresiva de la voz pictórica de la artista, organizada en tres movimientos identificables: una fase centrífuga de gesto radial, una fase arquitectónica de raspados verticales, y una tercera fase polifónica donde ambas lógicas convergen y se llevan al formato monumental.
Más que una colección homogénea, Veinticuatro es el registro de un proceso pictórico en construcción. El visitante recorre no solo una sala con obras, sino la aparición de una voz.
